Ser humano en la era de las neurociencias y la inteligencia artificial significa explorar las profundidades de la complejidad, donde las ideas válidas sin embargo se encuentran bajo tensión, destacando matices y desafíos que no deben pasarse por alto. Cada página refleja las tensiones existentes entre ideas y dentro de cada tema, que surgieron en discusiones colectivas, y que se complementan con contribuciones de investigadores de la red NHNAI.
Complejidad en la salud n.°4: Garantizar la justicia y la equidad con la IA y las tecnologías sanitarias

Los participantes reconocen en gran medida que las tecnologías de la salud (incluida la IA) pueden apoyar a los profesionales de la salud en la toma de decisiones médicas (incluso pueden tener un mejor desempeño en algunas tareas). De manera similar, destacan que la automatización de ciertas tareas puede dar más tiempo a las dimensiones humanas del cuidado y la atención médica (por ejemplo, con robots para el cuidado). Algunos participantes también señalan que la IA y las tecnologías digitales pueden facilitar el acceso a la información relacionada con la salud, en particular para la atención preventiva y la prevención de la salud (especialmente en zonas más aisladas o pobres). También surge la idea de que las tecnologías digitales pueden mejorar la formación médica (por ejemplo, con realidad virtual o aumentada).
Los participantes también reconocen que los avances en IA y neurociencia en el campo de la salud pueden permitirnos aumentar nuestras capacidades físicas y mentales (especialmente con prótesis neurológicas o interfaces cerebro-máquina implantadas). Estas tecnologías también podrían prevenir la pérdida de capacidad asociada con el envejecimiento.
Sin embargo, los participantes también advierten contra el riesgo de que los beneficios y desventajas de la IA y las tecnologías sanitarias puedan distribuirse injustamente. Si bien el potencial para mejorar la vida de los más vulnerables es enorme, muchos participantes se preocupan por las desigualdades de acceso al riesgo (debido a la falta de recursos financieros, pero también de alfabetización digital o de infraestructuras fiables). En particular, el contacto y la relación humanos en la atención de salud no deberían convertirse en un lujo; a los menos favorecidos se les negaría el acceso. El mismo tipo de cuestiones se plantea con respecto al acceso a las tecnologías de mejora.
Conclusiones de la red académica de la NHNAI:
El uso de datos sensibles por parte de dispositivos de IA en la atención sanitaria (como registros médicos electrónicos o datos genómicos) plantea preocupaciones éticas, particularmente para la protección y propiedad de estos datos. En efecto, esta información es a menudo recogida por empresas privadas, sin posibilidad de que los pacientes conserven un control real sobre su uso. [1] La monetización de estos datos está desempeñando un papel cada vez mayor en el modelo económico de innovación sanitaria. [2] Las empresas los utilizan para desarrollar algoritmos médicos y tratamientos personalizados, y también generan ingresos a partir de ellos a través de asociaciones con sistemas de salud y aseguradoras. [3] Los beneficios de la IA, por lo tanto, recaen principalmente en las empresas más que en los pacientes o sistemas sanitarios. Esta situación alimenta los temores de una confiscación de innovaciones en beneficio de las poblaciones e instituciones ricas, así como una exacerbación de las desigualdades socioeconómicas. [4] Para remediar esto, se necesitan nuevos marcos regulatorios que aseguren una distribución justa de los beneficios.
[1] Rumbold, J. M., & Pierscionek, B. K. (2017). The ownership and use of human genomic data. European Journal of Human Genetics, 25(2), 200-207.
[2] Murdoch, T. B., & Detsky, A. S. (2013). The inevitable application of big data to health care. JAMA, 309(13), 1351-1352.
[3] Terry, N. P. (2012). Protecting patient privacy in the age of big data. Journal of Law, Medicine & Ethics, 40(1), 7-17.
[4] Powles, J., & Hodson, H. (2017). Google DeepMind and healthcare in an age of algorithms. Health and Technology, 7(4), 351-367.

